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¿Cómo se hace un sitio Digital?

Posted in Periodismo Digital por webadentro en febrero 8, 2008

digital.jpg  Internet y cultura no son la misma cosa. Al menos por ahora. Las expectativas que suscita hacen esperar que la red, por la que circula y en la que existe una realidad virtual que tiende a superar a la material, sea un excelente vehículo para que las distintas formas de crear se transformen, se multiplique, se difundan, se hagan más universales.

Internet y cultura no son la misma cosa. Al menos por ahora. Las expectativas que suscita hacen esperar que la red, por la que circula y en la que existe una realidad virtual que tiende a superar a la material, sea un excelente vehículo para que las distintas formas de crear se transformen, se multiplique, se difundan, se hagan más universales. Hoy sin embargo, en términos muy generales, la expectativa se queda todavía sólo en eso. La red sigue muy ligada al dinero, al comercio electrónico. Los grandes inventos en Internet son, sobre todo, grandes negocios.

Las posibilidades de comunicación, formación, aprendizaje han dado un enorme salto cualitativo en los últimos años gracias a la explosión de las nuevas tecnologías de la información. El siglo XX se marchó, y con él todos los anteriores de la denominada Galaxia Gutemberg. Hemos entrado ya en el infolítico, la era de la sociedad de la información en la que, asumiendo todos los logros de la imprenta, Internet, mejor aún la red, es el gran soporte que hace posible la transformación en los modos de conocer, reflexionar, comunicar.

Internet no ha supuesto -hasta la fecha- un cambio radical en la filosofía de la creación, sino que ha venido a potenciar las tendencias artísticas de los últimos 20 años. En efecto, las prácticas modernistas y postmodernistas iniciadas a mediados de siglo pasado se han visto reforzadas en las creaciones de los ciberartistas: la remezcla, el collage, la hipertextualidad y la apariencia tecnológica se consiguen a través del desarrollo de entornos multimedia flexibles que emplean texto, imagen, sonido, hipervínculos y técnicas denominadas como “navegar-mezclar-manipular”, es decir, mediante la remezcla de objetos digitales distribuidos en la red. La creación supone, para el ciberartista, una combinación de posibilidades multimedia, hipertextuales y de programación.

«Queremos estar en Internet», es una de las frases más comunes y que de forma bienintencionada muestra un interés por sondear las posibilidades que ofrece este nuevo medio. Incluso, es probable que la mayoría hable de «páginas Web» y no de sitio (que sería más adecuado).

El comienzo de la demanda es sencillo y se puede catalogar como la necesidad de no quedar afuera y hacer un acto de presencia. Hoy en día todos quieren estar en Internet, aunque sea para hacer figurar un email en sus tarjetas personales y así dar una sensación de contemporaneidad. Si bien Internet permite hacer mucho más que un mero acto de presencia, no es de despreciar la iniciativa de entrar por lo que suena como lógico: establecer un acto de pertenencia y adhesión a un nuevo espacio.

Pero… ¿dónde comienzan los golpes?

El primer contacto del diseñador gráfico -como creador- con la Web puede ser muy chocante. Por lo general antes de descubrir las bondades del diseño digital y las posibilidades del diseño multimedia el diseñador se ve abrumado por las limitaciones.

La primera limitación para el diseñador es sin duda la falta de control de su diseño sobre el producto final. Los colores varían de monitor en monitor, y si no se utilizan paletas a prueba de  navegadores, usuarios con computadoras de bajo perfil recurren a la simulación de los colores que no pueden representar con resultados no siempre satisfactorios. La diagramación también está sujeta a grandes variables de acuerdo a la configuración de los monitores y al tamaño de la pantalla.

Todos tratamos de innovar, de hacer cosas nuevas, sobre todo en lo que se refiere al diseño de páginas Web. Intentamos aprovechar los avances técnicos para sorprender a los visitantes y atráeles a nuestras páginas. Como dato cabe destacar que el 39% de los usuarios en línea no encuentran lo que buscan porque las páginas son demasiado difíciles de navegar. Este es el tipo de navegación que llamamos Navegación No Intuitiva. De ahí la importancia de la usabilidad en la Web.

Usabilidad es como el respirar; solo te das cuenta de ello cuando te falta. Cuando algo es difícil de utilizar, a ti te gustaría que fuera más fácil e intuitivo. Planificar y testear la usabilidad de tu sitio Web, te ayudará a evitar problemas que desmoralicen a tus usuarios.

Las personas son muy volubles; si tu Web no les es fácil de utilizar, se irán o se dirigirán a la competencia. Y ten presente que un visitante perdido es una oportunidad perdida, por lo que  si tu sitio Web es importante para tus propósitos, asegúrate de que este proporciona una buena experiencia a tus visitantes. Piensa que usabilidad significa aproximarse al usuario.

Procurar que tu sitio sea fácil de utilizar es el modo más efectivo de alcanzar tus objetivos en la red. Cada usuario es diferente. Muchos sitios tienen más de un tipo de usuario.

Debido a la gran cantidad de sitios que hay en Internet, atraer a los usuarios con un diseño centrado en sus necesidades es uno de los aspectos claves para el éxito. Los resultados nos dicen que son las páginas diseñadas pensando en el navegante, las que han realizado pruebas sobre su facilidad de uso y navegación las que son más visitadas y, por lo tanto, las más eficaces.

Debemos considerar un punto básico a la hora de diseñar un sitio Web: “El principal uso del Web es para buscar y recopilar información”. De esta afirmación podemos llegar a la conclusión de que el contenido informativo de un sitio es su principal activo o valor. Entonces si queremos diseñar nuestro sitio facilitando la usabilidad del mismo, tenemos que hacer accesible esa información al usuario de la forma más fácil.

Gran parte de los visitantes suelen abandonar un sitio en su Página Principal, sin visitar ninguna otra página. El problema es básicamente el siguiente: un visitante que no ingresa mas allá de la Página Principal es un cliente o usuario perdido, ya que no alcanza a conocer la oferta del sitio y no tiene oportunidad de navegarlo.

Convertir en clientes a la mayor parte posible de las visitas debe ser el objetivo de todo sitio Web. Muchos han cerraron por no lograrlo, y a estos no les faltaba dinero, ni tecnología, ni recursos humanos. De modo que a la par de atraer visitantes interesados, usted debe concentrarse en conseguir que “compren” su producto o servicio…

¿Y qué me dicen de la velocidad de carga de la página principal…?

Me imagino que ya saben a que me refiero, todos hemos pasado por esta terrible situación: usted decide ir a determinada página y tiene que perder un tiempo innecesario porque tiene que esperar que los diseños, fotos, o cualquier imagen, la cual es la protagonista principal de la página, se complete, entonces usted desesperado, hace una de dos cosas: cierra la página o decide seguir esperando  y cuando por fin se completa la imagen se ve un botoncito que dice “entrar” entonces usted se pregunta un tanto confundido: pero yo no estoy adentro todavía?, NO !!. Usted no estaba adentro de la página, sólo estaba esperando todo ese tiempo para ver la tarjeta de presentación de la empresa que hizo la página quien le está diciendo subliminalmente:
” Mira lo que yo puedo hacer y ahora puedes comenzar a buscar lo que te hizo venir a esta página”

Son las denominadas páginas splah. Esas que tienen escaso o nulo contenido y que generalmente se utilizan para saludar al visitante, o para pedirle que seleccione un idioma o país de procedencia. Recién luego de ella se presenta la “verdadera” Página Principal. Esta es una primera barrera para sus visitas y en la mayor parte de los casos es una página totalmente superflua e innecesaria.

Piénselo: ¿para que haría falta una página así? A eliminarla entonces, y ya le habrá ahorrado al visitante un paso en su camino hacia el contenido.

Otro aspecto… Las páginas con frames…

Asumo que usted ya no estará usando frames, pero si así fuera lo primero que debería hacer es cambiar el diseño a página única. En la mayoría de los sitios que he visto diseñados con frames, este uso no tenía mayor sentido, más allá de la preferencia personal del diseñador, o de criterios erróneos sobre la organización de la información.

Prosigamos con los elementos multimedias…

¿Realmente necesita ese botón con un applet java? ¿De verdad esa hermosa (y pesada) presentación en Flash le resulta útil?  
Recuerde que su sitio debe servirle y resultarle útil al visitante, y permitir la generación de tráfico. No se trata de que a Usted le guste o no, aunque puede darse ese lujo si no le interesa obtener mayores resultados.

En gran parte de los casos, estos añadidos no le suman valor a la página sino que por el contrario le restan posibilidades. Pruebe eliminarlos y reemplazarlos por elementos clásicos y totalmente compatibles.

Nos queda aún el problema de las imágenes. Ante todo, proceda como con los elementos mencionados antes: elimine todas aquellas que solo cumplan una función decorativa. Utilice texto siempre que pueda, en vez de botones con las mismas leyendas.  

Una vez eliminadas todas las imágenes superfluas, y suponiendo que aun le quede alguna, intente rediseñar cada una de estas para disminuir su peso, cambiando la cantidad de colores involucrados, el formato y hasta los tamaños.

Por último. La mayoría  de las veces cuando un Webmaster termina el diseño del sitio y lo sitúa en el servidor del proveedor piensa que su trabajo terminó. Lamentablemente esto no es así, sino que recién ha concluido uno de los primeros pasos hacia el camino del éxito en la Web. Los que le siguen son navegar mucho por la red; visitar a sus competidores y analizar los banners de los sitios más importantes; aprender a utilizar los principales buscadores; antes de agregar su página en los buscadores asegúrese de tener en orden los Meta Tags, ya que para los motores de búsqueda es la única manera de saber de qué se trata su Web; es sabio corregir su página antes de promocionarla, es decir, existen muchos errores de compatibilidad, fallas de diseño, enlaces rotos, que no son visibles a simple vista; Revise las estadísticas diariamente, compárela con los días anteriores, valore los materiales más leídos, ubicación, tiempo promedio de estancia del internauta, país de procedencia y !
 las páginas que utiliza para la entrada y salida del sitio. Solo así usted podrá tener una visión real de lo que está haciendo.

En fin, deberíamos también hablar de los estilos; la influencia de la vista; la angularidad, simetría, proporción y tamaño relacionados con la forma; combinación de colores, la tipografía, el sonido, pero necesitaríamos del espacio que no tenemos.

Pienso que todo lo expresado aquí cabe, contradictoriamente, en una sola palabra y con esta sola palabra responderé a la pregunta que da origen a este texto. Decía Confusio que no hay cosa más fría que un consejo cuya aplicación sea imposible o en extremo difícil. Pero como Solón, por otra parte, expresaba… “no des a tus amigos los consejos más agradables, sino los más ventajosos”, pues entonces, mi consejo y mi respuesta a cómo se hace un sitio digital puede parecer simple, aunque difícil de alcanzar… se hace con cultura.

Adolnis Subit Lamit

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